OCURRIÓ EN El MAR

Llegan noticias del mar, y la encargada de suministrarlas es Beatriz Ordóñez, nuestra corresponsal lírica en Santa Marta. Son novedades que hablan de un manatí atacado por un tiburón y de la muerte de la tamborera máxima de Colombia, Totó la Momposina. También de un libro de sonetos. Pasen y vean.
Centro de Vida Marina
En el gran centro marino,
prodigio de Santa Marta,
es preciso que comparta
con precisión y con tino,
un suceso hermoso y fino:
a un manatí liberaron
después de que le cuidaron
graves heridas de un diente
de tiburón inclemente.
A ser libre lo soltaron.
Yo pude participar,
porque soy afortunada,
de esta preciosa jornada
que nunca voy a olvidar;
y es que lo pude abrazar
y susurrarle pasito
palabras poco a poquito
tal vez haciéndole un guiño
como se aconseja a un niño
que se encuentra muy solito.
Ciruelito se llamaba,
y hoy “Sobrao ‘e tiburón”,
pero fue su decisión
regresar donde lo amaba
la gente que lo cuidaba.
Allí mismo recibía.
cada noche y cada día,
alimentos y cuidado.
Y hoy, otra vez bien guardado,
vive con gran alegría.
Mis lectores pensarán:
y esta habla de un animal
en vez de hablar, bien o mal,
de elecciones. Y sabrán
que de pronto así podrán
oír asuntos mejores
que no dejen sinsabores.
Aquí termina este cuento
cargado de sentimiento.
Prendan sus televisores.
Se nos fue la decimera
Pues Totó la Momposina
se fue a cantar a otros lares
y dejó en estos lugares
el sol de una voz genuina
potente y tan cristalina
que San Pedro no sabía
si aquella a quien recibía
era la fiel golondrina
cantora o una vecina
buscando flores del día.

Amanece un libro
Un libro le entrego al mundo
con bien variados sonetos
y me gano los respetos
de quien aprecia el profundo
valor de algo tan rotundo
que es la estrofa soberana
de lírica castellana
que es difícil, más lograda
puede atraer la mirada
de Caliope diosa hermana.
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