
'Tengo la obligación de derrotar el fascismo mafioso': Petro recalcula sobre el fraude y entra de frente en la campaña
Gustavo Petro, presidente de Colombia. Crédito: Andrea Puentes / Presidencia
Luego de la victoria de Abelardo de la Espriella en primera vuelta y la reacción inicial desconociendo los resultados, el presidente Petro cruzó la línea que ya era porosa: se metió de frente en la campaña de Iván Cepeda y anunció que ayudará a conseguir los 3 millones de votos que le faltan al senador para llegar a la Casa de Nariño.
Por: Mateo Muñoz
A menos de tres semanas de entregar el poder y en medio de una de las campañas presidenciales más polarizadas de los últimos años, el presidente Gustavo Petro decidió cruzar una línea que hasta ahora había intentado mantener difusa: la de su participación directa en la contienda electoral.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario no solo moderó parcialmente sus afirmaciones sobre un eventual fraude electoral, sino que dejó claro que asumirá un papel activo en la recta final de la campaña para defender el proyecto político que construyó desde la Casa de Nariño.
"Tengo la obligación moral con la humanidad y con la historia y la vida de Colombia de derrotar al fascismo mafioso. Llamo a toda persona demócrata a defender la democracia contra la muerte que se avecina. Una enorme "Alianza por la Vida" sin exclusiones", escribió el jefe del Estado.
El pronunciamiento llega después de semanas de controversia por sus constantes advertencias sobre supuestas vulnerabilidades en el sistema electoral, particularmente en torno al software de escrutinio utilizado por la Registraduría. Petro había llegado a sugerir que existían riesgos de manipulación electoral y había insistido en que el país debía prepararse para enfrentar un posible fraude. Sus declaraciones provocaron una oleada de críticas de partidos políticos, organismos electorales, expertos en transparencia y sectores de oposición, que le reclamaron estar sembrando dudas sobre la legitimidad de las elecciones sin presentar pruebas concluyentes.
El punto más alto de la teoría conspirativa del mandatario llegó el 31 de mayo en la noche, cuando ya era indiscutible el triunfo de De la Espriella. Petro desconoció los resultados del preconteo y habló de un lote de 800.000 cédulas que habrían sido introducidas irregularmente al censo electoral. Sin embargo, no presentó prueba alguna.
Ahora, sin abandonar del todo sus cuestionamientos, el presidente parece haber ajustado el tono. En lugar de insistir en que existe un fraude en marcha, pasó a plantear que el riesgo debe ser vigilado por la ciudadanía y por las campañas políticas.
Sin embargo, el elemento más llamativo del mensaje de Petro no fue el matiz sobre el fraude, sino la decisión de involucrarse abiertamente en la disputa electoral. Durante meses, la oposición ha acusado al mandatario de intervenir en política y de utilizar la investidura presidencial para favorecer a los candidatos cercanos al petrismo. Petro siempre respondió que tenía derecho a defender su proyecto político y a expresar opiniones sobre el rumbo del país.
Pero el nuevo mensaje va más allá de las discusiones habituales entre gobierno y oposición. El presidente deja entrever que considera la elección como una disputa directa entre la continuidad o el desmonte de su legado político. En otras palabras, la campaña presidencial dejó de ser para él una competencia entre candidatos y pasó a convertirse en un plebiscito sobre el proyecto que impulsó durante cuatro años.
"Tenemos una tarea por la Humanidad y la Vida. Si el corazón del mundo es tomado por los espectros de la muerte como en el pasado. Muere la esperanza del mundo", dijo el presidente Petro.
La declaración también confirma algo que distintos sectores políticos venían anticipando: que la figura de Petro seguirá siendo uno de los factores determinantes de la elección incluso después de terminada la primera vuelta. Mientras algunos candidatos han intentado convertir el desgaste del Gobierno en un argumento electoral, el mandatario parece dispuesto a utilizar su capital político para influir en la definición de su sucesor.
"Se necesitan tres millones de votos más. Yo necesitaba esa misma cantidad cuando saque menos votos que Cepeda en primera vuelta y me superaban los votos mucho más que ahora de los que no me querían. A toda la juventud de Colombia les digo que junto al progresismo será la juventud y la gente de los campos y el liderazgo popular, los que serán enfrentados con violencia, las mafias armadas ya han hecho eso recientemente", agregó el presidente.
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