
La entrevista de Abelardo de la Espriella a Paloma Valencia: lo que se dijeron los dos candidatos 12 años antes de ser rivales
En diciembre de 2014, el abogado tenía su propio programa de entrevistas. Una de sus invitadas fue la entonces congresista Paloma Valencia. De la Espriella la elogió calificándola como “ave de largo vuelo” con “genética intelectual necesaria”. Hoy, esa misma mujer es su principal rival en la disputa por los votos de la derecha. Esta es la conversación recuperada que, con el tiempo y la dinámica política, se volvió incómoda.
Por: Mateo Muñoz
En diciembre de 2014. Abelardo de la Espriella, que ya comenzaba a labrarse una figura pública, recibió en su programa Indagatoria a Paloma Valencia Laserna, por ese entonces senadora recién estrenada del Centro Democrático. La conversación fue larga, cómplice y llena de elogios mutuos. De la Espriella describió a su entrevistada como "un ave de largo vuelo" con "genética intelectual necesaria" y la despidió con una sentencia casi profética: "Esta joven mujer tiene un gran futuro por delante".
Casi 12 años después, ese futuro llegó. Solo que nadie imaginaba que sus caminos, antes tan cordiales, terminarían cruzándose de frente en la carrera hacia la Presidencia de la República.
Hoy, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella son rivales directos en la contienda electoral, y la relación entre los dos dista mucho del clima amistoso que reinó en aquella sala de interrogatorio ficticio. La candidata del Centro Democrático ha incrementado sus críticas hacia el abogado escalando una de las tensiones más llamativas de la derecha colombiana en la historia reciente. Releer aquella entrevista, a la luz de la coyuntura, es un ejercicio revelador e interesante. Además, según la misma Valencia, esa charla fue una de las dos veces que ha conversado frente a frente con De la Espriella en toda su vida.
La conversación cuando no eran rivales
En la conversación de 2014, Paloma Valencia se mostró como la conocemos hoy por su labor como congresista: directa, preparada y dispuesta a separarse de posiciones de su partido cuando lo considera necesario. Dijo estar a favor del matrimonio igualitario —aunque aclaró que su partido no—, apoyar la eutanasia y tener reservas sobre la adopción por parejas del mismo sexo, no por su orientación sexual sino por las condiciones éticas de los adoptantes. Esa misma postura quedó expuesta en la entrevista conjunta con Juan Daniel Oviedo hecha por CAMBIO, en donde quedaron claras sus diferencias ideológicas.
Valencia también se declaró nihilista, admiradora de Nietzsche y Schopenhauer, fanática de Mozart y nostálgica del metro de Nueva York. "Soy una liberal del siglo XVII", reconoció frente al abogado que hoy parece ser dueño del voto de la derecha más conservadora.
De la Espriella: De acuerdo con las anteriores respuestas uno puede concluir que usted es una liberal en medio de un grupo de conservadores, desde el punto de vista ideológico, no de partido.
Paloma Valencia: Yo soy una liberal del siglo XVII: totalmente cierto; pero no creo que el Centro Democrático sea un grupo de conservadores; entre otras, cabe resaltar que el Partido Conservador les dio el voto a las mujeres; el Partido Conservador siempre ha sido vanguardista en Colombia en muchos temas. Lo que hay que tener claro es que hay personas que consideran que la moralidad y las convicciones religiosas deben ser elevadas a reglas generales de comportamiento. Yo ahí tengo una posición distinta. Hay conductas que considero moralmente inaceptables; pero tampoco creo que mi moralidad deba extenderse como regla de comportamiento universal.
Sobre la paz con las FARC, que en ese momento apenas se iba construyendo, Paloma fue inflexible: cárcel para los responsables de crímenes de lesa humanidad, confesión de verdad, resarcimiento económico a las víctimas. Sin eso, ningún proceso sería aceptable para ella. Sobre Uribe, habló con devoción casi religiosa, comparando su importancia con la del símbolo nacional. "Si tocan a Uribe, habrá muchos como yo que no nos quedamos con los brazos cruzados", advirtió.
Por su parte, De la Espriella la escuchó, la celebró, le tendió las mejores preguntas. Fue el entrevistador ideal para un político: provocador, pero sin atacar, admirador sin lambonería y que, al final, despide al invitado casi con una bendición.
Lo que hace interesante este documento hoy es el contraste. El mismo abogado que en 2014 le auguraba un brillante futuro en la política y que le preguntó, con cierta picardía, si era "una paloma mensajera o una paloma con autonomía", hoy disputa con ella el mismo electorado de derecha que ambos aspiran a representar.
De hecho, en la entrevista hay una respuesta reveladora de Paloma Valencia que puede dar luces de lo que vendría en una segunda vuelta. De la Espriella le preguntó a la hoy candidata sobre la posibilidad de que Uribe y Santos arreglaran sus diferencias. Ella respondió con una frase que suena distinta a la luz del presente: "Esto no es un noviazgo, donde uno termina y después se arregla porque le mandan flores. Aquí hay unas diferencias ideológicas de fondo". Hoy, esa misma lógica aplica a la fractura dentro de la propia derecha colombiana, donde ella y De la Espriella representan proyectos que, aunque coinciden en varios puntos, compiten por el mismo espacio.
Algo más llama la atención en la entrevista. De la Espriella le preguntó entonces hasta dónde pensaba llegar en política. La respuesta de Valencia fue escueta y elegante: "Hasta donde las alas me permitan". Una respuesta con cara de ambición contenida pero que ahora, con una candidatura presidencial en marcha, es posible concluir que las alas la llevaron lejos, aunque no se sabe si hasta el final.
La entrevista de 2014 no solo es un retrato de lo que fue Paloma Valencia en sus inicios políticos. También resulta en un espejo retrovisor del tiempo que pasó y de cómo la política en Colombia tiene la costumbre de convertir a los aliados de hoy en los adversarios de mañana.
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