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Cabal da la última estocada a Paloma Valencia
Elecciones Colombia 2026

Cabal da la última estocada a Paloma Valencia

La senadora del Centro Democrático, quien perdió ante Paloma Valencia la aspiración presidencial, desliza su voto a favor de Abelardo de la Espriella en momentos en que las encuestas muestran que el abogado la supera en intención de voto. Esta es la historia inédita de una ruptura inimaginable.

Por: Armando Neira

Con esos amigos, para qué enemigos. Hasta hace pocas semanas, en la campaña de Paloma Valencia se sentían como en un buque que navegaba plácidamente hacia la segunda vuelta, con encuestas que, además, la mostraban con posibilidades de vencer a Iván Cepeda, aspirante de la izquierda. Ahora, cuando allí hay quienes temen que van a bordo del Titanic, se ve a muchos saltar al agua antes de perecer en el naufragio.

Este sábado, en el que los candidatos suelen estar tranquilos con sus familias tomando aire de la intensa campaña y preparándose para lo que se prevé una extenuante jornada electoral el domingo, la candidata Paloma Valencia tuvo que salir a ajustar cuentas con su antigua compañera de mil batallas, María Fernanda Cabal, quien dejó entrever que iba a votar por el candidato Abelardo de la Espriella.

En realidad, Cabal ya no estaba con Paloma. La dejó sola desde el mismo instante en que Gabriel Vallejo, director del partido Centro Democrático, las reunió a finales de 2025 a las dos junto a la también senadora y aspirante Paola Holguín, para mostrarles los resultados de las dos encuestas que fueron el mecanismo escogido para elegir la candidata oficial de la colectividad.

Un año para olvidar

Hasta ese momento, se habían mostrado unidas y solidarias tras un año estremecedor en el que sufrieron por el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, angustioso porque su jefe natural, fundador e inspirador era condenado por la justicia, pero con la ilusión de levantarse y dejar atrás esa sensación de orfandad.

 

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Al pasar las primeras diapositivas, aquel 15 de diciembre, hubo silencio. De parte de Paloma, porque en un primer vistazo no vio que su nombre había sido el elegido; y de María Fernanda Cabal y Paola Holguín, porque se sintieron perdedoras. Cuando la primera se dio cuenta de que había ganado, les dijo que esperaba que no la fueran a dejar sola, porque vendrían tiempos difíciles y las necesitaba para alcanzar la presidencia.

Cabal mostró su incomodidad, convencida de que las encuestas habían sido manipuladas, se levantó y se marchó. Paloma, entonces, organizó una cena en su casa y la invitó junto con su esposo, José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, y una de las voces más mediáticas del uribismo. Su propósito era trabajar unidas para buscar llegar a la Casa de Nariño.

Tuvo la precaución de preparar un menú que le gustara a la pareja. Esa tarde se arregló y se sentó en el comedor a esperarlos. Pasaron las horas y, al ver que no llegaban y que Cabal no contestaba, Paloma llamó a José Félix. Este le contestó y le dijo que iría solo, porque su pareja había decidido irse con “unas amigas”.

Historia de un maltrato

Él posteriormente anunció que se iba del Centro Democrático. “Me voy porque los partidos deben manejarse, primero, en el marco de sus estatutos y, segundo, con decencia en sus medios. Eso es innegociable”, le dijo en su momento a CAMBIO.

Para él era claro que ella era quien había ganado la encuesta y que, por eso, le negaron la información de los resultados. “¿Creen que esto ocurrió porque la ganadora de la encuesta para elegir candidata era María Fernanda Cabal?”, le preguntó esta revista.

“No tenemos duda. Ella ganó. Y lo que ocurrió después fue una escalada de maltrato, como ya había sucedido en 2022, cuando la relegaron al puesto 100 en la lista al Senado y luego le pusieron obstáculos para ser candidata presidencial”, respondió.

 

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Entonces se produjo una paradoja. La candidata que se presentaba como la primera mujer que puede ser presidenta estaba sin las otras lideresas de la colectividad: Cabal y Holguín, quienes se marginaron poco a poco.

La situación, sin embargo, quedó eclipsada por la dinámica de la campaña. Tras el triunfo en la Gran Consulta por Colombia, en el que Paloma obtuvo más de tres millones de votos, quedó posicionada como una aspirante viable.

Luego vino la elección de su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, que a juicio del núcleo duro del uribismo desdibujaba lo que ha sido un partido identificado con los valores de la familia tradicional.

Cambio en las tendencias

Y, para completar, se empezó a delinear el cambio de tendencias en las encuestas, que mostraban que la intención de voto hacia ella caía mientras la de Abelardo subía. Así se llegó a la última semana de la campaña, en la que Uribe tuvo que salir a defenderla públicamente, diciendo que la única candidata de él era Paloma y que ella iba a ser la presidenta.

Era un discurso para frenar una serie de deserciones de la campaña con la intención de saltar hacia la de De la Espriella. Y se llegó a este sábado en que Cabal lanza una estocada que puede tener inmensas repercusiones en estas horas decisivas por lo que ella representa.

“Con una audacia temeraria, el outsider desafió el libreto y se encamina a despojar al mismísimo patriarca de su propia creación. Abelardo está por consolidar, en su ley, lo que ya era absolutamente imposible bajo la sombra de Álvaro Uribe”, dijo Cabal en una columna publicada en Semana que tituló El tigre y la paloma.

“La estrategia de la campaña de Paloma es el ejemplo perfecto del engaño en que cayó el Centro Democrático. El sanedrín del partido, operado por alfiles como José Obdulio Gaviria y Nubia Stella Martínez, pretendió imponer una estrategia que desdibujó el verdadero legado de la política de seguridad democrática”, añadió.

“Definitivamente, Abelardo conectó con el sentir de las bases a través de una estrategia que entendió la psicología del electorado: se plantó como un ‘tigre’ —el líder fuerte y dominante que la derecha reclamaba— para cohesionar el concepto de ‘manada’ en unas bases que se sentían huérfanas y dispersas”, agregó.

La batalla por la democracia

“La emoción, el sentido de pertenencia y el instinto de supervivencia de la militancia se tradujeron en un respaldo popular, demostrando que el fervor de la calle vale más que cualquier cálculo político o ingeniería de partido”, sentenció.

Y así, entre líneas y halagos a Abelardo, dejó en claro cuál es el candidato de sus preferencias. A Paloma le tocó responder. “Extraña que, al no ser favorable el resultado para usted, pretenda nuevamente atacar su legitimidad, como sucedió en el 2021. El Centro Democrático es un activo de Colombia, que jamás estará al servicio de causas y proyectos políticos personales”, le dijo en un mensaje público.

“Nuestra batalla por la democracia es de todas las horas, de todos los días, es desde el día cero. Este partido sobrevivirá a pesar de las intenciones de algunos por destruirlo, sea desde adentro o desde afuera”, enfatizó.

Y aunque el comunicado de la aspirante está firmado con la escueta frase “Paloma, presidenta”, es evidente que el impacto del mensaje de Cabal llega en el peor momento posible.

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