
'Abelardo es un fantoche, y Cepeda y Paloma solo han dirigido sus UTL': Sergio Fajardo
En entrevista con CAMBIO, el aspirante de centro reivindica su candidatura como la de mayor preparación en el manejo de la administración pública. De Cepeda y Paloma dice que no tienen experiencia, y de De la Espriella asegura que una persona con ese lenguaje y ese comportamiento no debería llegar jamás a la Casa de Nariño
Por: Armando Neira
Sergio Fajardo Valderrama (Medellín, 1956) exhibe con orgullo su amplia hoja de vida: docente, académico, matemático, alcalde de Medellín, gobernador de Antioquia y, por tercera vez consecutiva, candidato presidencial. Esta experiencia, dice, es la mejor carta de presentación para que los electores le den la oportunidad de alcanzar el cargo más importante con el que ha soñado.
CAMBIO: Las encuestas no lo favorecen y, aun así, insiste en dar la pelea. ¿Por qué?
Sergio Fajardo: Por fidelidad y lealtad a unos principios y a una forma de hacer política: la decencia. Hemos recorrido un camino con este principio y así voy a continuar.
CAMBIO: Pero ¿para qué?
S.F.: Porque tenemos la capacidad de atender los problemas de Colombia y, en medio de esta polarización tan tremenda –una polarización que nunca había visto en estos términos, y ya van tres campañas presidenciales en nombre propio–, somos la mejor alternativa para el conjunto de la sociedad.
CAMBIO: ¿Usted cree?
S.F.: No tengo la menor duda. El camino por el que vamos, en esa confrontación entre Uribe y Petro canalizada a través de Cepeda, Paloma y De la Espriella, nos dirige hacia una hecatombe muy seria. Nosotros, en cambio, ofrecemos experiencia, capacidad para atender las desigualdades y las necesidades sociales de Colombia, para tramitar y conseguir seguridad, y para luchar contra la corrupción. Esos elementos nos dan las condiciones para romper con esa polarización. Colombia no necesita un presidente para la mitad del país, sino un presidente para toda Colombia.

Sergio Fajardo, candidato a la Presidencia. Foto: Pablo David - CAMBIO
CAMBIO: Pero ¿por qué usted?
S.F.: Lo digo con convicción: voy a cumplir 70 años el 19 de junio y nos hemos mantenido fieles a unos principios y a una forma de hacer política. Creo que Colombia hoy vive una situación que jamás había vivido: un país con miedo, rabia, resentimiento y mucha incertidumbre. Nos dirigimos hacia una confrontación inimaginable si continuamos por este camino.
CAMBIO: A propósito, usted recorrió todo el país durante la campaña. ¿Qué palpó en esa Colombia de la periferia, de los barrios populares?
S.F.: Mi política ha sido básicamente a pie. Nunca he tenido helicóptero; jamás me he parado en una tarima a hablarles a 10.000 personas reunidas por otros. Tampoco he tenido protección especial. Ese contacto con tantas personas, a lo largo de la vida pública y política desde que arrancamos en Medellín en enero del año 2000, me ha permitido estar cerca de muchos sectores de la sociedad. Han sido encuentros libres, sin multitudes organizadas. Y la Colombia que veo, como le digo, es una Colombia con miedo, rabia y resentimientos.
CAMBIO: ¿Algo más?
S.F.: Sin duda, el presidente Petro logró algo importante: darles voz a regiones que no la tenían y a comunidades que sentían que no eran reconocidas dentro de esta sociedad tan desigual. Eso es muy importante y se siente en muchos espacios que no es la de los grandes centros urbanos. Y eso no tiene reversa.
CAMBIO: ¿Ese fue un cambio trascendental?
S.F.: Sí. Lo que ocurre es que el presidente Petro tiene capacidad para hablar, pero incapacidad para gobernar y construir. Sabe confrontar, sabe polarizar y siempre encuentra la excusa de que “no lo dejan”: no lo dejan los medios, no lo dejan los ricos, no lo deja el Congreso, no lo dejan los jueces, ni siquiera algunos de sus propios ministros. Hay que ir más allá del diagnóstico. Reivindico que hay unos temas sociales que esta sociedad tiene que entender, atender y transformar. Esa es una obligación y ya no hay marcha atrás y en un gobierno mío será así.

Iván Cepeda, Claudia López, Sergio Fajardo, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, candidatos presidenciales.
CAMBIO: Cuando un candidato presidencial elige a su fórmula vicepresidencial, envía un mensaje político. Al escoger a Edna Bonilla, usted insistió en la bandera de la educación. ¿Por qué cree que ese mensaje no emociona tanto a la gente, según muestran las encuestas?
S.F.: Con Edna Bonilla compartimos una profunda afinidad con el tema de la educación, pero ella es mucho más que eso. Fue secretaria de Educación, de Integración Social y de Hábitat en Bogotá; es una mujer preparada, con experiencia y con quien compartimos ideales. Trabajamos en equipo: nosotros no peleamos, nosotros proponemos.
CAMBIO: Pero ¿por qué la oferta de un país más educado no caló?
S.F.: Vivimos una polarización muy fuerte. Y la definición más elemental de la polarización es esa: usted es amigo o enemigo. El mundo se divide en dos bandos alrededor de Petro y Uribe, y esa rivalidad es prácticamente a muerte. El ejemplo más claro fue lo ocurrido esta semana con el expresidente Uribe: cerca de su casa, en Rionegro, pintaron un mural, él fue personalmente hasta allá y se produjo una confrontación muy fuerte. De un lado se habla de amenazas; del otro, de falsos positivos. Luego responde Cepeda.
CAMBIO: ¿Cuál es el impacto de eso?
S.F.: La de una Colombia atrapada en una lucha encarnizada que produce resultados fatales. Insisto: con miedo y con rabia no hay posibilidad de avanzar. En medio de esta confrontación permanente, asuntos fundamentales como la educación terminan volviéndose irrelevantes, y eso me duele profundamente.
CAMBIO: Nadie habla del tema...
S.F.: No hay un verdadero debate sobre la educación y mientras Colombia siga atrapada en esta lógica de rabia e insultos, el país se encamina hacia una confrontación social inédita. El estallido social que vivimos hace pocos años podría quedarse pequeño frente a lo que ocurriría si seguimos por este camino.
CAMBIO: Según las encuestas, las mayorías están en esas rutas…
S.F.: También hay un porcentaje muy importante de colombianos indecisos, personas que no se sienten representadas por ninguno de esos bandos. A ellos, especialmente a los jóvenes y a los primeros votantes, es a quienes estamos tratando de llegar. Lo hacemos con enormes limitaciones de recursos, sobre todo a través de redes sociales, pero creemos que existe un voto silencioso, un voto oculto, que todavía no aparece en las encuestas.
CAMBIO: ¿Usted no cree, como dicen las encuestas, que esto ya está decidido entre Cepeda, Abelardo y Paloma?
S.F.: Muchas personas van a decidir su voto en la última semana y nosotros tenemos que estar ahí, presentes. Esa es nuestra tarea y nuestro reto político.
CAMBIO: ¿Qué grado de responsabilidad les adjudica a las redes sociales en este nivel de polarización? ¿Cómo se mueve hoy la política con este fenómeno?
S.F.: Las redes sociales se han convertido en un vehículo que profundiza la polarización, por su alcance y por la facilidad con la que una persona puede sentirse parte de una tribu, incluso escondida detrás de una pantalla o de una cuenta anónima. Muchas personas encuentran allí un sentido de pertenencia. Un like por insultar a alguien termina premiando la agresión, el maltrato, la mentira y el engaño. Todo eso facilita y acelera la polarización.
CAMBIO: ¿Son las malas de la película?
S.F.: No. También representan un reto político. Las redes sociales llegaron para quedarse, y parte de lo que he aprendido en esta campaña y en los últimos años es precisamente a moverme en ese mundo: comunicar de otra manera y llegar, a través de esas plataformas, a personas que no hacen parte de esa polarización. Esa es la realidad y sobre ella estamos trabajando.
CAMBIO: ¿Aprendió a moverse en redes? ¿Cómo?
S.F.: Somos número uno en TikTok, una red donde prácticamente no existe pauta política; ahí todos estamos en igualdad de condiciones. Estamos llegando a muchísima gente. Nuestro cierre de campaña será muy fuerte en el mundo digital: haremos lives en TikTok y muchas acciones de ese tipo. Estamos haciendo una campaña muy bonita, aunque también ha sido, para mí, la más difícil de toda mi vida.
CAMBIO: ¿Cómo ha sido su campaña?
S.F.: Me siento muy orgulloso de lo que hemos logrado literalmente con las uñas. No verá una sola valla mía en Colombia. No tenemos grandes pautas en televisión ni enormes recursos económicos. Lo que tenemos es gente y voluntarios. Tenemos un grupo de voluntarios que no tiene nadie más: personas trabajando en todo el país, organizadas en lo que llamamos una “guardia digital” de multiplicación, el plan uno por tres.
CAMBIO: Usted ha dicho que esta ha sido la campaña más difícil de su vida política. ¿Por qué?
S.F.: Lo primero es la polarización. Nunca habíamos visto algo así. Además, ahora existe la comparación entre los gobiernos de Duque y Petro. El petrismo ya llegó al poder y eso cambió completamente el escenario político. Hemos visto a un presidente que lleva la confrontación a niveles nunca antes vistos; alguien con gran capacidad para agitar emociones, despertar rabias y profundizar divisiones, pero con enormes dificultades para convertir los discursos en resultados concretos. Yo creo en las reformas sociales y en mi gobierno habrá que hacer ajustes, corregir errores y avanzar en las cosas positivas que ha hecho Petro.
CAMBIO: ¿Qué otros factores pesan en que esta campaña sea más difícil?
S.F.: A eso súmele el caos político que vivimos hace un año, cuando más de 100 personas estaban recogiendo firmas para aspirar a la Presidencia. Eso produjo una enorme confusión. Luego ocurrieron hechos que cambiaron completamente el panorama: el asesinato de Miguel Uribe, la situación judicial del expresidente Uribe, la aparición de nuevos actores políticos y el reacomodo de todas las fuerzas.
CAMBIO: Llegamos a tener más de 100 candidatos…
S.F.: Sí. En un momento dado, Vicky Dávila representaba claramente a un sector de derecha y Gustavo Bolívar al sector de izquierda. Yo permanecí siempre en el centro. Después llegaron otros personajes que no estaban en la ecuación política y todo se volvió mucho más confuso: consultas, alianzas, candidaturas cruzadas, confrontaciones permanentes. Todo eso ha generado incertidumbre, tensiones y malestar. El resultado es que esta sea una de las campañas más complejas de la historia reciente.
CAMBIO: Todos los aspirantes a la Presidencia tienen la convicción de que van a ganar, pero si usted no ganara y triunfara otro, como Abelardo de la Espriella, ¿qué le esperaría a Colombia?
S.F.: Lo que dije al comienzo: una confrontación social inédita. Hace algunos meses, dije algo que mantengo: jamás estaría al lado de una persona capaz de decir que va a “destripar a la izquierda”. Cualquier persona que utilice ese lenguaje y tenga ese comportamiento no debería llegar jamás a la Presidencia de la República. Lo he dicho públicamente y lo reitero. Colombia no merece tener a una persona así como presidente. Es un fantoche.
CAMBIO: ¿Y si fuera Cepeda?
S.F.: Cepeda nunca había pensado en ser candidato presidencial y su campaña, en buena medida, la impulsa el presidente Petro. Y el presidente Petro, cuando habla de una constituyente y anuncia movilizaciones “pase lo que pase”, está planteando una confrontación muy peligrosa para el país.
CAMBIO: ¿Y si ganara Paloma?
S.F.: En el caso de Paloma, ella misma reconoce permanentemente el liderazgo del expresidente Uribe. Es natural: pertenece al Centro Democrático y hace parte de ese proyecto político. Y uno ve cómo se enfrentan entre sí De la Espriella y Paloma, pese a que ambos reconocen a Uribe como referente político. Los ataques, los insultos y las divisiones son permanentes. Frente a todo eso, espero que muchos entiendan que el país necesita un cambio serio y seguro, con una persona, como yo, con experiencia. Cepeda y Paloma apenas han mandado en las diez personas de sus UTL en el Congreso.

CAMBIO: Hay gente que dice: “Fajardo sería el mejor presidente, pero no va a ganar”…
S. F.: Sí. Lo veo constantemente en chats y conversaciones. Por eso mi mensaje es muy claro: voten por Fajardo. Las elecciones duran un día; el gobierno dura cuatro años. Estoy invitando a que el llamado “voto útil” sea por nuestra candidatura.
CAMBIO: Todos los aspirantes de las últimas décadas han dicho que van a acabar con ese cáncer de la corrupción y nada…
S.F.: Este Gobierno la ha llevado a niveles inimaginables y el presidente Petro, como jefe de Estado, tiene una responsabilidad política sobre eso. Resulta muy contradictorio que ahora se plantee una asamblea constituyente supuestamente para combatirla. Es prioritario crear una agencia nacional anticorrupción.
CAMBIO: Y el otro gran problema es la inseguridad..
S.F.: La llamada paz total terminó convirtiéndose en un caos total. He apoyado todos los procesos de paz en Colombia, pero este claramente no funcionó. Es urgente resolver esto porque avanzamos hacia un laberinto cuyas consecuencias ni siquiera alcanzamos a imaginar.
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